2008/11/06

¿POR QUÉ SEREMOS RECORDADOS?

Cuando allá por finales de los ochenta, yo, un muchacho imberbe pero en ciernes, con la tendencia ideológica progresista que siempre ha sido ha sido mi seña de identidad, y que algún que otro disgusto me generó, especialmente, entre mis allegados, poco acostumbrados a sufrir los inconvenientes de un “rojo declarado” en la familia, comencé a escuchar la música de aquel muchacho de Jersey, jamás imaginé la identificación tan absoluta que supondría para mi vida futura.

Era feliz pensando que aquel extraordinario guitarrista de gran nariz y despoblada coronilla, con una historia de migración familiar a sus espaldas, desde Hungría, siempre se había manifestado contrario a las tesis liberales de la Dama de Hierro.

Dicen que la historia pone a cada uno en su sitio; y aquel guitarrista, hoy prácticamente sin pelo pero que conserva su gran nariz, es el mejor. Nada más y nada menos. Y lo será mientras que su delgada figura se pasee por las calles del Barrio de Portobello. Pero nada se sabe de su tendencia progresista, salvo que se le supone.

Pero aquel otro, el que alza su puño al aire cuando “Glory Days” o “Born to Run” resuena en los graderíos de los continuos estadios que, noche tras noche, llena, muestra un especial interés por conseguir un mundo más justo; un mundo donde todos tengamos un amanecer en el que poder ser felices.

Un esfuerzo en el que, el único perjudicado, puede ser él y quienes con él comparten vida, trabajo, aficiones y lucha política.

Veinte años después de que “Brilliant Disguise” llegase por primera vez a mis oídos, hoy, tras los ecos de “Girls in their summer clothes” y de la gran victoria electoral de Obama, en la que el Poeta de América ha participado activamente, me enorgullezco de que sea el que ha marcado mis pasos musicales, en mi trayecto desde la adolescencia a la vida adulta, quien dio uno de los impulsos definitivos para tratar de conseguir un mundo mejor.

El resultado, llegará con el tiempo. Pero, francamente, la historia pone a cada uno en su sitio.

Por eso, habrá quiénes sean recordados en la historia de los hombres por su sin par destreza en el arte de las seis cuerdas. Mi más sincera enhorabuena. Creo que no hay nadie mejor.

Yo apuesto por quiénes, a su gran carisma musical, unen una condición humana e ideológica digna de ser reseñadas.

Levántate a por el amanecer;
Levántate y une tus manos a las mías.

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