2009/02/16

EL FINAL DE LA LÍNEA


Lo excepcional se convierte en sublime cuando la naturalidad y la honestidad son las notas predominantes. Más aún si la emotividad y la casualidad acompañan este sugerente cocktail.

Algo así sucedió en 1987.

George Harrison, ex Beatle, debía grabar la cara “B” de su composición “This is love”, y sucedió que, cenando con sus amigos Jeff Line, cantante de la Electric Light Orchestra, y Roy Orbison –simple y llanamente inimitable-, les instó a que grabasen con él “Handle with care”.

Bien por los azares de la vida, bien porque quisiesen darle mayor empaque a aquélla aventura, el resultado fue una visita a casa de un amigo común, Tom Petty, otro de los grandes trovadores americanos, para pedirle que les acompañase en la grabación, que, dicho sea de paso, iba a tener lugar en el estudio que tiene en su casa el ínclito Bob Dylan.

Cinco grandes nombres y hombres, en cuyos rostros iba escrito el nacimiento del rock tal y como hoy lo conocemos, y que aceptaron, como lo más natural, unir sus “amistosas” voces para dar forma a una de las composiciones más extraordinarias de la música contemporánea.

Un resultado espectacular que continuó con la grabación de un Long Play completo, “The Travelling Wilburys Vol.1”, considerado uno de los mejores discos de la historia del rock, y que contiene pequeñas joyas como “Not alone anymore” o “Last night”.

Mención aparte merece “End of the line”, la composición que cierra el disco. Escucharla supone trasladarte a la vieja América de los buscadores de oro, a trenes movidos por carbón que surcan las montañas rocosas y largas jornadas de trabajo sin recompensa. Pero si privilegio es poder disfrutarla, emocionante es visionarla.

Un tren surca las praderas del medio oeste y en vetusto vagón de traslado de ganado, los hermanos Wilbury y su amigo Buster Sidebury deslizan sus dedos por las cuerdas de sus guitarras mientras sus voces descomponen todas y cada una de las letras que conforman End of the line. Uno por uno, todos van apareciendo en pantalla: Charlie T. Jr., Nelson, Otys, Lucky,,…, pero, ¿dónde está Lefty?

Mientras su voz inunda el vagón, una vieja mecedora, sobre la que descansa una guitarra, se mueve sin pausa al tiempo que una foto de Lefty -Roy Orbison para más señas- permanece inamovible sobre una pequeña mesita…

El final de la línea… ¿del tren?; ¿de la vida?

Roy pudo grabar la totalidad de este gran disco pero no puedo disfrutar de la grabación del vídeo. Supongo que su corazón no pudo soportar la grandeza de lo que acababan de hacer: afianzar su lugar en la historia de la música contemporánea.

Que el tiempo no os cambie.

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