2015/07/24

Castilla se desangra

No entiendo las diferencias de criterios cuando se trata de tomar decisiones. Supuestamente “todos somos iguales ante la ley”, pero la evidencia demuestra que unos son más iguales que otros.

Así sangra Castilla
Desde que tengo uso de razón me llamó la atención aquel canal sobre el que pasaba la carretera de Carrascosa del Campo, siempre rebosante de agua en busca de las tierras levantinas. Agua que daba posibilidades a unos; a otros nos quitaba las escasas esperanzas con que acometimos el nuevo periodo democrático, ansiosos como estábamos de comprobar con nuestros propios medios eso de que la soberanía popular emanaba del pueblo.

No fue hasta muchos años después, tras sobrevivir toda la vida al lado de un trasvase que nos robaba el alma y las ansias por crecer, cuando quise comprender aquello tan manido de la solidaridad interterritorial contemplado en la Constitución y que, como buen estudiante de Ciencias Políticas, me afané por justificar. Nadie me contó –nadie nos contó- que lo que nos empeñábamos en aplicar sobre otros territorios era el cáncer que estaba lastrando nuestras mermadas posibilidades de desarrollo.

Hoy, cuando siguen abiertas nuestras venas a costa de un malentendido desarrollo, tenemos que seguir luchando contra la incomprensión de quienes siguen considerándonos “el patio trasero de Madrid”. Y no; no cejaré en el empeño de defender mi tierra de los ataques del señoriteo madrileño que parte del Barrio de Salamanca y zonas anexas, a cuya mentalidad quedamos adscritos a condición de “lugareños paletos” que tercian por un “quítame allá esas pajas” mientras los asuntos de enjundia se debaten lejos de los problemas por quienes ni sienten ni padecen el dolor de Castilla, que dijera Machado.

Me da la sensación, y a la vista está, que el “bacinismo” y el “chuleo de temporada” siguen muy presentes en nuestras, cada vez más, despobladas latitudes. ¿Vamos a seguir consintiéndolo?

“NO AL TRASVASE”


Que el tiempo no os cambie.


1 comentario:

  1. Me ha encantado amigo. No es posible expresarlo mejor. Te seguiré, por supuesto!

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