2016/06/28

Tiempos pequeños, grandes recompensas.

Hoy ha sido uno de esos días; sí, ha sido un buen día a nivel anímico. De esos días que te suben la moral sin saber por qué. Y no hay razones objetivas para ello. Bien al contrario, hoy hemos tenido que digerir una derrota salpicada de recovecos, sinrazones y aversión al mundo por el mero hecho de ser. Y así lo he vivido en carne propia.

Y aun así, con todo y con ello, ha sido un día para sonreír y disfrutar por el mero hecho de ser libre y poder opinar. Y sí, es cierto, hoy más que nunca he echado de menos lo que fui, mi profesión, que es mi vocación frustrada, y una buena charla con colegas y compañeros sobre lo que ha sido y lo que pudo ser; sobre estrategias, programas y campañas. Sobre territorios y sus gentes; sobre diferencias entre medio urbano y rural; sobre tendencias por grupos de edad y género... Charlas, en definitiva, sobre los últimos acontecimientos políticos.

A veces una simple llamada, cómplice y aduladora sobre la postura y las formas  empleadas en una sencilla argumentación para contrastar pareceres, es suficiente para mantener la autoconfianza y sentirte parte –aunque sea desde fuera- de ese complicado mundo que conforma el marketing político, las estrategias electorales y los errores y aciertos de propios y extraños. Una sencilla llamada de alguien que ya fue, que es un ejemplo a seguir y que, por encima de cualquier otro calificativo, es una gran persona y un gran conocedor de los entresijos de la política y quienes la practican.

Sus enseñanzas y consejos en otro tiempo, siempre considerados y bien recibidos aunque sea a destiempo por mor de las vicisitudes vitales y profesionales, conforman un siempre agradecido aprendizaje del que carecen muchos de los que hoy asumen el rol de líderes de opinión. Por eso, sólo por eso, hay llamadas y conversaciones sencillas que nos sacan de la atonía y nos alegran el día, a pesar de los sinsabores.



Sí. Hoy, definitivamente, ha sido un buen día porque he sentido, por un breve instante, que aún formaba parte de este mundo. Aunque la realidad sea bien diferente.


Que el tiempo no os cambie.

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