2016/08/02

Unir esfuerzos en un objetivo común

Hace unos días, el Ayuntamiento de Tresjuncos me ofreció la posibilidad de escribir un artículo para el libro de las Fiestas. Acepté la propuesta y me salió lo que sigue a continuación. Espero que os guste.


Un libro de fiestas es una buena ocasión para plasmar algunas reflexiones que desde hace tiempo me rondan la cabeza. Vaya por delante mi agradecimiento al Ayuntamiento de Tresjuncos, y especialmente al equipo de Gobierno, por permitirme compartir con vosotros y vosotras este espacio.

Tresjuncos no es patrimonio de nadie; es patrimonio de todos. Y no es decir poco.

No son pocos los lustros en los que nuestro pueblo vive un progresivo deterioro poblacional, especialmente virulento en el último cuarto del siglo XX y el siglo XXI. Y a nadie se nos escapan las causas; coincidiríamos casi el 100% de la población en los motivos que nos han llevado hasta aquí, así como los factores que provocaron tal estrangulamiento demográfico. En este sentido resulta muy acertado el análisis que Julián Grimaldos hace en su último libro, “En torno a Tresjuncos, pueblo de La Mancha”, sobre nuestra deriva sociodemográfica, y cuya lectura os recomiendo.


La despoblación es un mal endémico del medio rural castellano-manchego, sobre todo en la provincia de Cuenca. La transición hacia nuevas formas de producción en el sector primario, nuestra escasa adaptación y la ausencia de expectativas laborales y familiares fue un lastre demasiado pesado que, unido a la escasez de mano de obra en zonas de incipiente industrialización –entre otras varias-, propició un caldo de cultivo ideal para provocar una migración masiva.

Ahora, cuando avanzamos por la segunda década del siglo XXI y comprobamos la composición sociodemográfica de Tresjuncos, toca hacer una profunda reflexión sobre qué queremos para nuestro pueblo: ¿dejamos todo tal cual está y nos resignamos a ser uno de tantos pueblos condenados al ostracismo y a la práctica desaparición, algo que se antoja cuestión de pocos años?; ¿o dejamos de ponernos palos en las ruedas, y de mirarnos el ombligo, y consideramos el bien común del municipio, y de las próximas generaciones, por encima del bien propio y de nuestras expectativas en forma de bienes inmuebles y beneficios personales/familiares?

Portada del Libro de Fiestas
Si valoramos más lo segundo estamos perdidos; si por el contrario entendemos que debemos unir esfuerzos en un objetivo común, quizá sea un buen momento para empezar por lo que nos une, más allá de discrepancias ideológicas e intelectuales, cediendo en nuestros planteamientos y apostando por la empatía y el bien común en la forma en que era concebido por los grandes pensadores: Platón, Aristóteles o Tomás de Aquino. Es decir aquel que abarca el conjunto de aquellas condiciones de la vida social, con las cuales los hombres, las familias y las asociaciones pueden lograr con mayor plenitud y facilidad su propia perfección. O dicho de otra forma, el que busca el progreso y el cuidado de la comunidad.

Creo que tod@s estamos llamados a esa labor; tod@s podemos aportar y es bueno que se escuchen las opiniones de todos los tresjunqueños. Las ideas no son buenas ni malas; son susceptibles de llevarse a término o no, o simple cuestión de oportunidad. Todas pueden ser bienvenidas siempre y cuando prime por encima de cualquier cosa el objetivo común del desarrollo de nuestro pueblo.

Mi ánimo y mi disposición para debatir, tratar y abordar cuántas propuestas y alternativas podáis plantear y hacerlas llegar al equipo de gobierno, quiénes se enfrentan a una labor tan ardua y complicada como apasionante. Desde luego ganas y esfuerzo no les faltan, y así se lo reconozco.

Disfrutad de estos días de ocio y diversión que, con buen tino, ha diseñado este año el Ayuntamiento. Disfrutad de amistades y parentescos; aprovechad el tiempo y dedicadle unos breves instantes al progreso de nuestro pueblo. Lo agradeceremos todos, y especialmente nuestras próximas generaciones.

Que el tiempo no os cambie.

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