2018/02/13

Y ahora... a seguir caminando.

Permitidme un momento de reflexión, de pausada reflexión, desde la serenidad del espectador paciente, de quien mira desde una atalaya como si no fuera con ello y estuviera asistiendo a historia viva de algo, sin saber bien qué es.
Seguir caminando para descifrar qué sigue... porque no hay vuelta atrás
Permitidme una reflexión desde el alma rota de una muerte anunciada que enluta antes de lo preceptivo, a pesar de empeños propios y ajenos por vivir, siempre con la espada de Damocles de la incomprensión, los límites y la ofuscación mental; desde el desconocimiento y la ingenuidad. En definitiva, desde la locuacidad pactada de quien siembra vientos desde la retaguardia.

Permitidme una reflexión sencilla pero cargada, en el fondo, de optimismo: no lo sabía, pero lo intuía.

Enhorabuena a los premiados, aprendices de brujo, videntes desconocidos que pactaron la defunción con lustros de antelación y optaron por dejar tierra quemada, a mayor gloria de la indiferencia y el vapuleo permanente de grandilocuencias sedientas de sangre.

Y ahora… a seguir caminando.

Que el tiempo no os cambie.

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